viernes, 24 de febrero de 2017

GOMINOLAS

Se entre abre la boca para dejar escapar un hilo de aire desde lo más profundo, se acercan los labios en un contacto casi húmedo y aterciopelado y las manos comienzan a recorrer la piel que ya se conoce de tantas veces acariciada. Notas el frio del roce en los brazos que, ahora, intentas aliviar, y recorres la espalda buscando algún surco en el que descansar los dedos. Se va tensando el deseo bajo la escasa ropa que cubre el cuerpo, se inunda el momento de pequeños instantes que buscan, hasta encontrar, las gominolas del deseo. Aprietas con los dedos como intentando sintonizar la emisora y se tensa la piel en un dolor placentero que invade el momento. Sientes los tibios labios sobre la prolongación de la locura, el calor aumenta bajo la carne que alivia espasmos. Una ligera danza busca la manera de infiltrar los dedos en la lava del volcán que a punto esta de estallar. Piel que roza gominolas, liquido deseo que ocupa una boca. Después el ardor que produce el roce y mas roce hasta caer rendido el cuerpo con el deseo de que el deseo estalle de nuevo. 

miércoles, 15 de febrero de 2017

CARTA

Te escribiría, juro que escribiría.
El papelito anaranjado y rugoso por el paso del tiempo me lo impide. Me impide decirte el sabor de aquel beso alarde de un robo estéril y vacío que no conducía a ningún lugar. Me impide expresarte de  manera alguna que desearía escribirte y no consigo saber él que, en un papel así.
Porque recordar?, si no hay nada que recordar; por qué escribir si no hay nada que escribir que ocupe el espacio necesario para rellenar este papel casi sepia que al escoger he escogido sin saber demasiado bien porque. ¿Y que más da?, que importa el papel ni lo que quiera decirte, ni escribir sobre estas letras que ya emborrono. De cualquier manera, de cualquier forma, ya no me interesa contarte nada, ni expresarme bajo la lámpara que me alumbra y distrae del verdadero color de mis letras, de tu carta, de nuestro olvido. Y volvemos, siempre volvemos, como los recuerdos a la piel, como el daño a la memoria.
Te escribiría, juro que te escribiría.
Quizá solo para decirte que te amo, o que te ame, o que todo era mentira. Te escribiría para decirte lo que te olvido, lo que añoro tu inexistencia, lo que escribo sobre un papelito anaranjado que me interrumpe las maneras. Pero ahora, tras de tan poco tiempo soportando este mero soporte de cosas que diría, solo sé que te escribiría.
Si pudiese, claro.


martes, 7 de junio de 2016

SILENCIO

El silencio se puede medir.
Mide cuatro mil quinientos latidos a la hora. Setenta y cinco revoluciones por minuto. Ciento ocho mil contracciones al día. El silencio se mide por categorías, por estaciones, por momentos. Es en definitiva un dedo que tapa el hueco con el que ves el mundo a través de un solo ojo. Una ausencia de sonido, una ausencia.
El silencio es el vacio absoluto encadenado a cada instante que pasa. Y da igual el ruido que tengas alrededor, o quien hable, o quien grite, el silencio esta hay, como la ausencia, como el recuerdo, como las noches en que la nada invade el espacio.
Silencio, solo silencio.


sábado, 14 de mayo de 2016

FANTASMAS


Mentiría si dijese que no me afecta, faltaría a la verdad. No seria cierto si creyeses que un solo beso no importa, que un solo roce no importa, que una sola noche no importa. Te engañaría si intentase convencerme que no importa saber el sabor de unos labios en otros, el olor de la piel en tu piel. Seria falso no pensar que un solo pensamiento carece de importancia. Podría convencerme que no se acuerdan de mi, o de ti, o de tantas cosas que ya pasaron; seria un insulto a mi imaginación no creer que el cuerpo puede atravesar la mente en un segundo, o dos, o tres; que no se convierte en algo que ves y te trae de lejos para instalarte en el cerebelo, en el hipotálamo. Seria un error pensar que un cuerpo no se convierte en un suspiro, en una brisa que pasa rápido cerca de ti sin apenas rozarte. Mentira seria si yo mintiese, me mintiese; una tremenda falacia si pensase que no es así, que hay un maldito gusano que devora la carne muerta. Mentiría si no dijese- viva ese trozo del olvido.
Mentiré si piensas que no pienso que, de vez en cuando, es inevitable pensar, dejar volar los pensamientos. Mentiré si crees que no creo que es inevitable instalar un “te recuerdo” en la capa mas profunda de la cornea. Mentiré si me lo pides, mentiría si te mintiese que no es agradable ser un recuerdo. Nunca me pidas que te mienta cuando jamás te engañaría, y más ahora que ya no tengo corneas, ni retinas, ni hipotálamo, ni recuerdo.