miércoles, 23 de junio de 2010

LA PENA


Una pena en el alma es cuando tu ojo izquierdo resbala sobre el pómulo cayendo sin que puedas hacer nada. Una pena en el corazón es cuando los demás tienen la culpa de tu desgracia, cuando cambias el significado del no por el si, del ayer por el hoy. Una pena descomunal es sentir pena de que ya no sientes nada, de que ya cayo tu ojo sobre el pómulo izquierdo de tu cara, que el si ha superado los miedos, que mañana no será ayer, que ya da igual lo que hagas. Una pena negra es saber que has perdido la batalla, que has acertado sabiendo cuando te equivocabas. En definitiva una pena es una pena; y yo las tengo como para regalarlas.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Hagamos de esas penas un collar, un collar de perlas negras, de misterio bordado en hilo de plata, de susurros y lamentos pronunciados al viento, mientras nuestras penas resbalaban por nuestro ser.

Coge ese pincel desteñido por la lluvia, y pinta ese lienzo oscuro con gotitas de dorado ambar añejo.

Sumale a la escena una hoguera, el calido ambiente de leña quemandose ante ti, y una sabana que arrope tus sueños.

Y despues de todo ello, ponte a dormir, a soñar, y deja que las penas recorran su camino de vuelta al mar.