miércoles, 14 de abril de 2010

REFLEJOS


Cuando las sombras recortan las penumbras de la tarde y la pesadumbre se abre paso entre los dedos, remiro en todas direcciones buscando el cuerpo extendido sobre un soplo de incredulidad y miedo. Cuando en la espesura de la noche recae el recuerdo de un olor aun presente e impalpable, tiento la figura desaparecida del inicio de una tarde. Luego queda el vidrioso reflejo del espejo sobre tu imagen, y la imagen de otro cuerpo sobre el espejo; y alguien mordiendo el lóbulo derecho, o abrazando el líquido recorte de la sombra de un hueco. Luego quedan unas manos acariciando el tiempo de la tarde en el tañer de las campanas, y espera, y un hasta luego. Luego queda esperar la luz que ilumina incandescente las penumbras recortadas en las sombras, y las manos, y un reflejo, y mi voz mordiendo la incredulidad del miedo.

No hay comentarios: