domingo, 25 de abril de 2010

QUE PENA, DE VERDAD.


Me he cortado una vena. Ha sido sin querer, sin previsión, sin intención. Lo malo es que es una de esas que dice ahora el doctor que no se puede soldar. Una pena, la verdad. La sangre es demasiado escandalosa, demasiado protagonista en esta historia en la que el que muere soy yo. Que le vamos hacer, una vena es una vena, y una pena es otra cosa. Una pena es sentirse mal sabiendo porque y no quererlo solucionar. Sentirse mal, es creer con fe ciega y quedarte ciego por la eternidad. Una pena es lo que expelo por debajo de mi piel cuando odio de verdad. De verdad que es una vena, que no una pena de verdad. Llama a mi puerta, esa pena, y me dice- hola que tal -, luego traspasa el umbral, se acomoda, esa misma pena, me pide la vida y se va. Y con tanto trajín, ya ve usted, sin darme demasiada cuenta, sin querer, sin previsión, sin intención, voy y me doy un tajo en la vena. Que pena, de verdad.

2 comentarios:

HIPATIA dijo...

Me arrancas una sonrisa Zitam. Si no fuera por esa vena cortada no sé si podría soportarte ( ya te imaginas que no quiero decir quererte). No creo que puedas mejorarte, ni vale la pena; una vena chorreando sangre es una pena inmejorable si produce un texto como este.

ZITAM dijo...

Aunque Hipatia, ¿no?.