domingo, 18 de abril de 2010

IMAGINA


Imagínate el peso de mi pecho en tu espalda; ahora imagina mi pelo enredando con el tuyo. Imagina mis manos contorneando tu figura, mis labios rozando la línea de tu columna, mis dedos acariciando tu cuello. Imagina que solo cabe el aliento entre nosotros, que nuestros cuerpos se pegan con el ligero calor del roce de nuestra piel. Luego imagina que es cierto, que sigo allí, que no me he ido, que todo es real y no un sueño; imagina que no estas sola, sentada sobre ti mientras lees, mientras respiras. Imagina que imaginas el peso sobre tu espalda, mi pelo, mis manos, mis dedos. Imagina que nada de esto es incierto.

1 comentario:

Anónimo dijo...

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