sábado, 27 de marzo de 2010

NOMBRE DE MUJER


Locura siempre tiene nombre de mujer, igual que recuerdo huele a naftalina. El olor de de los viejos también se asemeja a las noches que se graban en la memoria. Y los colores se amarillean por el desuso y el olvido retraído.

Virtud también es nombre de mujer, y lo que se pierde sin valorar demasiado lo que se ha perdido.

Mil y una noche era un cuento que me leían y que día a día vuelvo a no querer recordar; como las mil noches, como los mil días.

Mi boca no bebió un sorbo de otro vaso, ni lleve a mis labios una cuchara que no fuese mía. Mi voz nunca titubeo ante los ojos que encerraban no se que deseo, ni pronuncio jamás lo que jamás sintió.

Mil noches en la locura, mil días de virtud y una voz que titubea mientras miro las palabras que no digo, mientras huelo los colores que no veo, mientras palpo el olor de quien espero no respire.

Locura siempre tiene nombre de mujer, como virtud, como la naftalina donde metemos lo que nunca debimos vivir y sin embargo vivimos.

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