jueves, 4 de febrero de 2010

LA NOCHE


La noche se cierra perturbando los callejones, dejando sin espacio a la luz. Mala consejera, peor asesora, la noche se alza sobre el cielo azul hasta convertirlo en un amasijo negro y tintineante. Las sombras comienzan a poblar el suelo; se arrastran confundiendo el paso de quien la procura. Una voz se oye. A lo lejos se oye una voz, es la conversación de la noche victoriosa que jalea su cansino sonsonete. Duerme, duerme, que la noche te abriga si estas dormida. Duerme, duerme, que la noche te mata si ve tu luz encendida. Y así solo una cerilla, el calor combustible del fósforo azulin, la llama rojiza que prende las entretelas de un viejo cojín. La noche no tiene paredes, ni puertas, ni ventanas, solo un agrio regusto que te despierta de madrugada y no te permite conciliar el sueño. Luego el vomito inesperado a las 6:30 AM, el insomnio a las 7:00, la desesperanza a las 7:45. La noche es mala asesora; te trae imágenes que no quieres ver, te aporta el desasosiego necesario para mantenerte en vilo, te adjunta pequeñas cosas que se convierten en cosas grandes. Y aquel pequeño problema ya es un tren imparable que te arroya. La noche da malos consejos, se mete en tus venas, en la cavidad rugosa del estomago, recorre los surcos pastosos del cerebro y luego te da un salvoconducto hacia el país de no vuelta atrás. La noche es la ladrona perfecta, te roba las horas, te quita el sueño, te hurta la esperanza, te sisa la sonrisa. Ahora creo que es de día, ahora creo que no he pasado la noche en vela pensando en ve tú a saber, ahora estoy tan muerto como las horas que la noche me robo. Ahora estoy aquí, mañana puede que no, no se, esta noche podré volver a comprobarlo, esta noche de nuevo moriré para así poder volver a contártelo.

No hay comentarios: