martes, 16 de febrero de 2010

IDO


La pupila azul que cubre tu ojos me tiene atado como un anillo al dedo, como un perro al arnés de la locura más infinita. La duda que planea por mis sienes es la duda del loco que deambula sonámbulo por las noches que me roban, por las horas que pierdo. Queda, en esos momentos, el reflejo del espejo sobre un frío suelo, sobre un duro tiempo. Queda esperar de nuevo el instante baldío y rápido que vuela frugal sobre tu figura, sobre todas las figuras; y de nuevo el estado apático que me devolverá a la más profunda desvariación, al más oscuro hueco de mis demonios.
Quisiera tener la tijera que corta el ayer, que aparta lo que se ha vivido. Quisiera templar el cuchillo que saja la memoria, que rebana el recuerdo. No puedo, pero lo intento. De cualquier manera tengo algo aun mas importante, tengo tu alma metida en un frasco con dos agujeritos para que pueda respirar; a cambio tu tienes solo el aire necesario para no morir en la asfixia, en la agonía.
Tus ojos me tienen atado como una anular pupila, como la correa del pobre perro que solo puede morderla de vez en cuando. La noche echa añicos en forma de miles de gotas que rebotan en el firme, y un anillo aprieta mi cuello. Me podrán robar tus noches, tus días, tus ojos, podrían incluso devorar lo poco que de mi queda, romperme a trocitos, partirme por medio, pero aun así, por mucho que quieran, tu alma aun la tengo.

1 comentario:

marian dijo...

Me ha gustado, Zitam. Estoy intrigada con este alma. Te tiene, la tienes...es un cautiverio