lunes, 3 de agosto de 2009

EL FIN DEL MUNDO


De paso, siempre de paso. El sol se alza impetuoso sobre la tierra caliente que desea ser abandonada. La sombra de la luna se muestra curiosa ante un cielo aun azul y brutal. El aire anda a ráfagas que disparan aromas desconocidos desde el altozano del horizonte impreciso; y yo choco, una y otra vez, choco con el metal rectilíneo que me lleva a lo más profundo del fin del mundo. Ya no es añoranza, ni tan siquiera anhelo; ya es una necesidad rotunda que se instala en la brisa que respiro de a ratos, una espera continuada, como los puntos infinitos del universo, sujeta al dúctil movimiento de esta rotación eterna. La luna me hunde en el sopor del anochecer, perplejo miro las agujas del reloj que me obligan a esperar un mañana. Dormido caigo en las oscuras aguas de esta noche pintada de estrellas. El tiempo se hace plúmbeo y gravoso, es un lastre que corre contra mis deseos, es un cancerbero que guarda con celo mis nervios desatados, mis ganas descontroladas de saltar al vacío hasta dar con la vertical desahuciada que me llevara a lo más profundo del fin del mundo.

5 comentarios:

Maria dijo...

y si nos lanzamos???

Marian dijo...

El texto me gusta...pero me estáis preocupando. María!

Flamenco dijo...

Entiendo el deseo, pero olvidaros de las verticales!!! Mejor lanzarse en horizontal..(excepto en las piscinas, que te puede picar la barriguita..)
A Zitam, el verano lo pone tierno,no?

Maria dijo...

Mariam, a caso tu no desearias lo mismo??? o tu has saltado ya y vives en un anacronismo??? (si es así, te envidiaría).
Flamenco ya sabes, el calor sube la temperatura corporal y afecta a todos los procesos quimico-orgánicos que se producen en nuestro interior, incluida la sinapsis y sobre todo aquellas relacionadas con el lóbulo frontal!!! jeje.

Flamenco dijo...

AAAh!!Ya decía yo...