miércoles, 4 de febrero de 2009

MUTISMO


El Mutismo resulta, paradójicamente, uno de los síntomas más escandalosos de la semiología: tras el Mutismo hay una “llamada a los demás” hacia una situación interior de peligro, de angustia; lo que parece señaladamente comprensible en la histeria y las situaciones depresivas. También se da una “llamada a los demás” en el Mutismo cuando, con un carácter negativista, se constituye como signo de una actitud de protesta, de irritación o de enfrentamiento.
A partir de aquí surge la pregunta ¿soy Mutista?
Tal vez si, no lo se, pero mi análisis no queda aquí.
En un orden de cosas diferentes, la Agresión, compone otro modelo de singular relevancia en relación al Contacto. Surge pues una nueva variedad: los ACTINGS. Dentro de esta modalidad de alteración nos encontramos los “acting-out”, o lo que es lo mismo la ruptura con el comportamiento habitual, incluso si la acción en cuestión esta secundariamente racionalizada según la teoría de Laplanche y Pontalis. Y en la misma secuencia encontramos los actings que suponen un cortocircuito a la impulsividad (cierta dificultad para fantasear) que surge de forma simbólica. Sin embargo un nuevo fenómeno hace aparición en el cuadro secuencial: la DISEMPATIA. La disempatia no es disforia, ni antipatía, ni enfado, aunque fácilmente puede desembocar en él. Realmente es el desapego, la lejanía emocional actuada, en suma, algo que alude profundamente al contacto personal que se establece, con cualquier signo, entre personas.
En definitiva, no soy antipático, ni mutista, ni agresivo con sobre carga de actings, ni tan siquiera disfórico; soy disempático, que aunque suena fatal no esta nada mal si vemos la que esta cayendo.
Hoy han vuelto a bombardear Gaza ó como se dice en hebreo Azzah, por lo tanto hoy es un día para practicar la disempatía con ciertos personajes de este mundo.
Otro día hablaremos de la política.

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